Terni, situada en el Centro de Italia, en el corazón de la Región Umbría, puede presumir de ser la ciudad natal de San Valentín. Son numerosas las ciudades italianas y extranjeras que presumen de las mismas credenciales sobre la autenticidad del nacimiento del Santo y sobre la conservación de sus reliquias.
La Basílica de San Valentín en Terni atestigua que el Santo Patrón nació, vivió y fue sepultado en esta ciudad hacia el año 200 d.C.
Las excavaciones realizadas en el ‘600 bajo la Basílica y las fuentes históricas revelan que San Valentín estaba muy ligado a estos lugares. Aún hoy, en el interior de la Basílica, pese a las destrucciones e invasiones sufridas por la ciudad a lo largo de los siglos, es posible visitar la urna de San Valentín, colocada a finales del ‘700 bajo el altar mayor de la Basílica, lugar al que numerosos peregrinos acuden cada año en oración al Santo Protector de los Enamorados y Patrón de la Ciudad de Terni.
La ciudad está fuertemente ligada a esta figura religiosa y legendaria. A diferencia de otras ciudades del amor italianas y extranjeras que se definen ciudades del amor por su arquitectura, el arte y el romanticismo de los lugares, la Ciudad de Terni es ciudad del amor por los contenidos religiosos y sociales ligados al sentimiento del amor del que San Valentín es testigo.
Terni vive a diario el sentimiento del amor en sus diversas formas. Desde el punto de vista religioso, a través de la unión de una pareja que forma una familia, el amor cristiano ofrece principios y ejemplos de vida según los cuales el amor se realiza y se difunde por medio de la palabra de Dios; desde el punto de vista social el amor se manifiesta en la ayuda a los pobres y a los más débiles, en la acogida y el consuelo hacia las personas solas.
Terni y San Valentín se abren al mundo y a las personas que buscan y desean profundizar la magia de este noble sentimiento en sus diversas formas culturales y sociales.


