Desde la Basílica de San Valentín se inicia la procesión de San Valentín para llegar al Duomo de Terni donde se celebra el Solemne Pontifical con la presencia del Obispo, acompañado por los párrocos de las parroquias de la Diócesis, ante todas las autoridades civiles y religiosas.
La celebración eucarística es acompañada de forma solemne por un coro y por organistas de renombre nacional. Durante la celebración el Obispo envía un mensaje de amor a todos los fieles, de toda clase social y de toda religión. Toda la ciudad y los peregrinos rinden homenaje a San Valentín y le confían problemas ligados a sus esperanzas, al futuro, a la persona amada y a la familia.


