Después del 313 d.C., con el Edicto de Constantino, los fieles de San Valentino en Terni aumentaron hasta el punto de dar lugar a una fiesta litúrgica en la fecha del 14 de febrero, día de su muerte. Carini Gentile afirma que la fiesta de San Valentino ya estaba registrada en los siglos anteriores al V siglo, elemento confirmado después también por Ateneo Antoniano, quien sostiene que la única fiesta fijada por el Calendario Gerominiano en el V siglo era la de Terni.
El culto de San Valentino se difundió muy pronto también en el extranjero hacia el VIII siglo, periodo en el que se asistió a una gran expansión de la liturgia gracias a la difusión del calendario romano por toda Europa. En muchos países europeos había breviarios que celebraban la memoria del Santo de Terni; se tienen testimonios de fragmentos y resúmenes de la Pasión del mártir ternano que se leían el 14 de febrero.
Otro elemento que testimonia la difusión del culto valentiniano es la multiplicación de santos llamados Valentino en muchos países europeos a partir del X siglo. Ellos edificaron basílicas dedicadas a su nombre, de las cuales algunas aún hoy reivindican la donación de ciertas reliquias concedidas en siglos pasados. El culto de los fieles estaba animado por el hecho de que San Valentino era considerado un ejemplo de vida por la santidad de su existencia: dedicó su vida a una incansable labor de apostolado, fue de los primeros propagadores del Cristianismo en Umbria, llevaba consuelo a los oprimidos y a los enfermos.
En Inglaterra, a inicios del VIII siglo, los ritos locales se mezclaban con ritos pagano-romanos que dieron lugar a usos y festividades fusionadas. En el mes de febrero se celebraban, además de la fiesta de San Valentino, también los Lupercalia, es decir, la fiesta de la fecundidad, introducida en los países anglosajones por los romanos el día 15.
Según la leyenda, durante la fiesta, «se sorteaban los nombres de los jóvenes y de las muchachas que debían celebrar durante el año su matrimonio. Con el paso del tiempo se tomó la costumbre, en este día, de intercambiarse regalos y flores».
En la relación existente entre los Lupercalia y la celebración de la fiesta de los Enamorados, Gianna Vancini considera que la identificación entre ambas festividades podría haber sido determinada por el hecho de que el Papa, tratando de suavizar la celebración pagana de los Lupercalia, trasladó esta conmemoración del 15 al 14 de febrero. En consecuencia, los aspectos de la fiesta pagana acabaron por ser vinculados por el pueblo a San Valentino que se celebraba precisamente ese día, modificando con el tiempo la naturaleza de la festividad pagana sobre la fertilidad en una festividad cristiana.
De este modo San Valentino se habría convertido, según las leyendas, en el Protector de los Enamorados. Entre las festividades canónicas, los Saturnalia y los Lupercalia eran sin duda las más esperadas por la población. Las ceremonias eran tanto un rito de purificación mediante el sacrificio de un perro (desde siempre símbolo de la fidelidad en el amor) como una fiesta ligada a la prosperidad y a la fertilidad, que del amor es la materialización.
A finales del V siglo, cuando con el Papa Gelasio I se abolieron los Lupercalia y la fiesta ligada al amor pasó del 15 al 14 de febrero, es inevitable que al día de San Valentino el pueblo atribuyera parte de las antiguas ritualidades de los Lupercalia. La voluntad de festejar San Valentino como protector del amor continuó a lo largo de los siglos sin conocer jamás momentos de crisis.
En el XIX siglo la fiesta empieza a asumir un carácter romántico pero también comercial, como refiere Pompeo De Angelis. En los primeros años del 800 la imprenta inglesa Dobbs comienza a producir los “Dobbs Patents”, así llamados por el nombre de la empresa productora.
Eran postales ilustradas utilizadas por los enamorados para intercambiarse mensajes amorosos. Las tarjetas tuvieron tanto éxito que presidieron la Exhibition en 1851 en Londres.
En los años siguientes un artesano llamado Joseph Mansell empezó a producir tarjetitas de amor decoradas con encajes y puntillas, pero el volumen de negocio de las tarjetitas sentimentales se amplió a partir de 1860 por obra de los perfumistas, que preparaban saquitos con esencias perfumadas para vender junto con los Dobbs.
El principal productor de los saquitos con esencias perfumadas fue Eugène Rimmel, que abrió tiendas en Londres, París y Nueva York. En Estados Unidos se conoció y se difundió San Valentino gracias a las tarjetitas de amor, promoviendo el 14 de febrero como fecha de impresión y difusión de las tarjetitas decoradas. Se creó, de hecho, el Valentine’s Day.
La ocasión que llevó por primera vez las tarjetitas al Nuevo Continente fue en 1840, cuando un papelero de Massachusetts llamado Howland recibió de un amigo inglés una tarjetita de circunstancia con flores pintadas y bordada con encaje. La hija de Howland, Ester, quiso enseguida retomar y comercializar la idea produciendo con sus manos tarjetitas de amor decoradas.
En 1870 Ester Howland fundó la New England Valentine, comprando maquinaria innovadora e incorporando en su empresa las otras pequeñas compañías americanas. Nacía así el coloso americano de las tarjetitas de amor. En 1884 se publicó Valentine Writers, libro que reunía frases y versos de poesías de amor. La New England Valentine prosperó hasta 1942, año en que la compañía quebró.
El Valentine’s Day modificó así una conmemoración milenaria basada en el antiguo culto cristiano.
Numerosas son las leyendas difundidas en el mundo que hacen de San Valentino el Protector de los Enamorados. Fedele Santini enumera una serie de leyendas relativas a San Valentino desarrolladas en muchos países.
El culto moderno de San Valentino está difundido en cada rincón del mundo, pero también el culto religioso originario ligado a la cristiandad es fuerte y muy sentido por los fieles. Un testimonio significativo del culto religioso a San Valentino lo constituye el gran número de iglesias, canónicas y parroquias dedicadas al Santo existentes en muchas localidades italianas y extranjeras.
En la web podemos notar la gran cantidad de sitios y portales en honor de San Valentino, Patrono de los Enamorados, en los que cada uno puede recibir y enviar mensajes de amor, canciones, poesías y postales de amor, entablando nuevas amistades y nuevas relaciones.


